contador de visitas Crece la demanda de alimentos en el conurbano y Cáritas advierte sobre el impacto en la clase media baja - Beto Valdez
jueves,02 de julio de 2026
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Crece la demanda de alimentos en el conurbano y Cáritas advierte sobre el impacto en la clase media baja

Crece la demanda de alimentos en el conurbano y Cáritas advierte sobre el impacto en la clase media baja

La organización sostiene que el impacto de la crisis económica ya alcanza con mayor intensidad a familias de clase media baja.


La situación social en el Gran Buenos Aires muestra nuevos signos de deterioro, según datos relevados por Cáritas y referentes de la Iglesia Católica. La organización sostiene que el impacto de la crisis económica ya alcanza con mayor intensidad a familias de clase media baja y a trabajadores con empleo formal, que comenzaron a solicitar ayuda alimentaria en parroquias y comedores comunitarios.

De acuerdo con el relevamiento, en diócesis como Quilmes, San Justo, Lomas de Zamora y Moreno-Merlo se registró un incremento significativo en los pedidos de viandas y bolsones de alimentos. Desde la entidad aseguran que, por primera vez en muchos años, familias cuyos hijos asisten a colegios parroquiales privados con aporte estatal manifiestan dificultades para garantizar las comidas diarias.

El crecimiento de la demanda ocurre en un contexto de recursos limitados. Cáritas Nacional, coordinada por el obispo Carlos Tissera, junto con referentes de la pastoral social, entre ellos Gustavo Carrara, trabaja junto a municipios del conurbano para sostener tanto los comedores tradicionales como los nuevos espacios de asistencia que surgieron ante la emergencia.

Según las organizaciones, el congelamiento de partidas nacionales destinadas a políticas sociales y la reducción de fondos para programas de integración urbana obligaron a los gobiernos locales a redistribuir recursos para reforzar la asistencia alimentaria a través de las parroquias.

Uno de los casos señalados es el de La Matanza, donde la asistencia alimentaria municipal pasó de alcanzar a unas 100.000 familias a cubrir alrededor de 150.000. Como consecuencia, también aumentó la cantidad de comedores abastecidos por el municipio, que pasó de aproximadamente 800 a 1.200 establecimientos.

Desde la Iglesia sostienen que el escenario refleja un cambio en el perfil de quienes solicitan ayuda. Además de los sectores históricamente vulnerables, cada vez más hogares con ingresos formales recurren a la asistencia comunitaria debido a las dificultades para afrontar el costo de los alimentos y otros gastos esenciales.


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