La recesión golpea a la clase media: caen ventas y crece el endeudamiento
De acuerdo con cifras de la CAME, las ventas minoristas registraron en febrero una caída interanual del 5,6%.
Un conjunto de indicadores económicos correspondientes al primer trimestre de 2026 muestra un deterioro sostenido del poder adquisitivo y cambios en los patrones de consumo de los sectores medios y medios altos en la Argentina, según un análisis difundido por el periodista Beto Valdez en base a datos de cámaras empresarias y especialistas.
De acuerdo con cifras de la CAME, las ventas minoristas registraron en febrero una caída interanual del 5,6%, con bajas más pronunciadas en rubros como perfumería (-9,8%) y textil (-8,5%). En paralelo, el consumo de bienes durables también se contrajo: las ventas de electrodomésticos retrocedieron 12,4%, mientras que creció la demanda de servicios de reparación técnica, con un alza del 35%.
En el consumo alimentario, se observó un cambio en la composición de la dieta. Según datos de la CICCRA, el consumo de carne vacuna se ubicó en 47,2 kilos por habitante al año, mientras que aumentó la ingesta de carne porcina (21,4 kg) y aviar (49,5 kg), impulsada por diferencias de precios.
Otro de los factores que incide en la retracción del consumo es el aumento del peso de los servicios regulados sobre el ingreso disponible. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, los hogares de mayores ingresos destinan entre el 12% y el 15% de sus ingresos a tarifas de servicios básicos, frente a un promedio histórico cercano al 5%. En el caso de la medicina prepaga, los incrementos alcanzaron un 40% en el trimestre, lo que generó una migración hacia planes con copagos.
En el ámbito educativo, la morosidad en colegios privados sin subsidio estatal alcanzó el 20% al inicio del ciclo lectivo, reflejando dificultades crecientes para afrontar gastos fijos.
El deterioro también se manifiesta en el sistema financiero. La mora en préstamos personales y tarjetas de crédito se ubicó en 9,3%, el nivel más alto en 16 años. Al mismo tiempo, el 44,6% de las compras en supermercados se realiza con tarjeta de crédito, en muchos casos para financiar consumo corriente.
En el entramado productivo, las pequeñas y medianas empresas enfrentan un alargamiento en los plazos de cobro, que pasaron de 30 a entre 55 y 60 días. Además, el volumen de cheques rechazados por falta de fondos aumentó un 15% interanual, con mayor impacto en sectores como la construcción y el textil.
El impacto de la recesión presenta diferencias regionales. En el AMBA se registra un aumento de la vacancia comercial, que en la Ciudad de Buenos Aires creció un 43,4%. En la región Centro, se observa una extensión en los plazos de pago dentro de cadenas industriales, mientras que en Cuyo las ventas minoristas caen por encima del promedio nacional (-7,2%). En la Patagonia, en tanto, el consumo masivo se reduce un 6,1%, afectado por mayores costos logísticos.
A nivel fiscal, la recaudación del IVA muestra un estancamiento en el volumen de ventas, en línea con la caída del consumo. En este contexto, la capacidad ociosa en plantas de bienes de consumo masivo se mantiene por debajo del 60%, lo que condiciona decisiones de inversión para el segundo semestre.
Según coinciden analistas del consumo, la recuperación del mercado interno dependerá de una mejora en el salario real y de un mayor acceso al crédito, factores que, por el momento, continúan limitados.
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